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Enero es uno de los meses con mayor abandono deportivo del año. Diversos estudios muestran que entre el 30% y 50% de las personas que retoman el ejercicio en enero abandonan antes de terminar febrero, y una de las razones principales no es la falta de motivación, sino el exceso de carga física en las primeras semanas.

Comprender cómo funciona el cuerpo en enero y cómo evitar el sobreentrenamiento es clave para construir una rutina de ejercicio segura y efectiva desde el inicio del año.

Después de semanas con menos movimiento, horarios irregulares, cambios en la alimentación y poco descanso, el organismo no responde igual. Aun así, es común que muchas personas regresen al entrenamiento queriendo exigirse desde el primer día, lo que suele provocar cansancio excesivo, bajo rendimiento y frustración temprana.

El primer paso para entrenar mejor en esta etapa es ajustar el ritmo antes de subir la intensidad: Antes de cargar más peso o entrenar más tiempo, es importante observar cómo se siente el cuerpo hoy: qué tan bien te mueves, cómo responde tu coordinación, tu técnica y tu percepción del esfuerzo. Estos elementos marcan la diferencia entre avanzar de forma constante o empezar con molestias y agotamiento.

Otro punto clave es reconstruir la base del movimiento. Después de diciembre, muchas personas tienen menor estabilidad, menos control y más rigidez. Entrenar fuerte sin recuperar primero esa base puede generar compensaciones y sobrecarga innecesaria. Trabajar movilidad, estabilidad, activación muscular y respiración ayuda a que el cuerpo se mueva mejor y esté listo para retos mayores más adelante.

También es importante entender la constancia como una estrategia, no como castigo. El cuerpo se adapta mejor cuando el estímulo es progresivo y sostenido, no cuando hay picos de esfuerzo seguidos de pausas largas. Enero no es para correr, es para construir. Entrenar con una intensidad adecuada, con objetivos claros y alcanzables, permite mejorar el rendimiento sin agotar la motivación.

El sobreentrenamiento no aparece de golpe. Generalmente se manifiesta como cansancio constante, bajo rendimiento, falta de progreso o desánimo. En la mayoría de los casos, no se debe a entrenar demasiado, sino a no saber dosificar el esfuerzo.

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